sábado, diciembre 24, 2005

Las navidades


Huyendo de la fiebre consumista que invade a estas horas a los mortales, vengo a refugiarme en recuerdos de navidades pasadas. Vivo muy cerca de "El Corte Inglés" de la Diagonal -en Barcelona- y veo por estos días una frenética carrera de los visitantes por enloquecerse frente a los mostradores; los que han ido con sus coches, a la salida forman unos descomunales atascos poniendo así la guinda en el postre de la locura de fin de año Qué humores debe haber dentro de esos automóviles!
Pero en la isla del recuerdo, todo es diferente, no hay caos.

Estamos en Roma y es diciembre de 1959. Me veo observando a papá como pone las luces en un arbolito que se me hace gigante, esconde cables entre las ramas, acomoda lucecitas que parecen farolitos o velitas, conecta, desconecta, prueba hasta que logra las intermitencias deseadas. Quizás hoy suene a ardua tarea pero es que en aquella época no había cosas "Made in China".

Ahora llega mamá con unas cajas de cartón blanco, adentro están los adornos para el arbolito bolitas de distintos colores y tamaños. Con movimientos delicados cual si fueran isótopos de uranio va desenvolviendo y enganchando una a una esas esferas multicolores tan vistosas. Pero porqué ese cuidado extremo en la manipulación?
Zas ya se rompió una y es que las bolas son de vidrio!!!! Como el que va adentro de los termos!
Menos mal que yo estaba a más de 2 metros y no tuve la culpa. No todos los adornos son redondos, hay un pajarito con una larga cola hecha de finas hebras blancas y una pinza en sus patas para sujetarse entre la ramas.

Es el turno del belén. Aquí si participo activamente, le acerco a mamá libros que va apilando en columnas de distintas alturas y quedan escalonadas, las cubrimos con "papel montaña" un papel con tonalidades sepiadas que da sensación de montañas. Con habilidad y equilibrio vamos colocando las figuritas en los pliegues del papel: una mujer con una cesta en la cabeza, un aguatero, el pastor y sus ovejas, con un poco de papel plateado de los cigarrillos y algo de musgo hacemos un arroyo, patos y gallinas por aquí, unas palmeras y unas piedras al fondo, todos convergiendo hacia el pesebre. Me quedo mirando la vaca y el burro que tengo en mis manos y pienso que podría usarlos para jugar a otras cosas cuando no sea navidad, hmm...
María, José y el niño Jesús ya están puestos como en las postales que he visto.

En casa hay olor a navidad, esa mezcla de la resina del abeto que trajo papá, un aerosol con nieve artificial que se pone en las ramas, el aire frío del invierno. Es una fragancia muy particular, la huelo en toda la ciudad. Me gusta y la recordaré.

Muchas de las cosas que hemos usado las fuimos a comprar hace unos días a la feria que instalaron en piazza Navona. Puestos vendiendo luces, guirnaldas, bolitas, arbolitos, figuras para el pesebre. Aproveché el paseo para contarle a papá lo que le iba a pedir a Papá Noel.

Ya en casa, solo resta esperar la nochebuena y acostarse temprano para levantarse más temprano aún y ver que regalos nos ha dejado Papá Noel a mi y a mi hermana.


Buon Natale per tutti! Feliz Navidad para todos! Bon Nadal per a tothom!